YEHI OR Ó ANOJI ADONAI ELOHEIJA

Dios hizo la creación a través de diez declaraciones. Basta con leer el primer capítulo del Génesis para comprobar esto. El caso es que Dios creó este mundo material en el que todos vivimos, a través de diez declaraciones. Es interesante que, por otro lado, Dios nos entregó diez mandamientos en el monte Sinaí. Los paralelismos en la biblia existen para ayudarnos en nuestro entendimiento, y resulta claro que la primera declaración “Y dijo Dios: sea la luz” es la declaración paralela a “Yo soy YHWH, tu Dios”.

Reforzamos todavía más esta perspectiva, cuando descubrimos que la frase “diez mandamientos” no existe en el hebreo original. La frase hebrea es עֲשֶׂרֶת הַדְבָרִים (Aseret Hadbarim), que literalmente significa “las diez declaraciones”.

El primero de los diez mandamientos es la base de todo, es la luz en medio de la oscuridad de vidas desordenadas y vacías. Este primer mandamiento, que parece ser más una simple presentación que un mandamiento, es realmente la manera en la Dios nos invita a conocerlo, a descubrirlo, y como consecuencia inmediata, a amarlo.

Cuando comenzamos a conocer a nuestro Creador, todo parece poco claro, confuso y borroso. Si persistimos en nuestro crecimiento en La Palabra, la “visión” de las cosas se va haciendo cada vez más nítida, hasta que, obtenemos la mejor perspectiva posible de las cosas, nunca perfecta es cierto, pero si la mejor que podemos alcanzar en este mundo.

Cuando viajamos en auto y no tenemos espejos retrovisores, corremos riesgo de accidentarnos a cualquier movimiento lateral. Pero cuando contamos con los espejos retrovisores, todo cambia, podemos movernos lateralmente con la confianza de no ocasionar un accidente y así, evitar cualquier riesgo para nuestras vidas. Todo esto implica que quien no cuenta con el espejo retrovisor está obligado a viajar siempre en línea recta, sin importar si su destino está desviado, no puede decidir moverse hacía ninguna otra ruta, siempre al frente.

Si lo que dice la Biblia es cierto, y yo creo que es así, el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud. Esto significa que nuestro camino está errado, desde nuestra juventud, a menos que exista el factor Dios, o mejor dicho, a menos que exista יהוה en nuestra vida. Así podremos realizar el recorrido en medio de una vida caótica.

«Anoji YHWH Eloheija» es nuestro «Yehi Or». Dicho en español: “Yo soy YHWH tu Dios” es nuestro “Hágase la luz”.

Autor

Juan Torres

Juan Torres

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